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DECLARACIÓN FINAL
El 16º Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes
(FMJE), se ha reunido exitosamente en Caracas,
República Bolivariana de Venezuela, del 7 al 15 de
agosto de 2005, dándole continuidad al movimiento de los
Festivales y fortaleciéndolo como el más significativo
evento político, cultural, y antiimperialista organizado
por las fuerzas juveniles y estudiantiles progresistas y
democráticas del mundo.
Esta decimosexta edición contó con la participación de
más de 17 mil delegados y delegadas de organizaciones
locales, nacionales, regionales e internacionales, de
144 países, en representación de millones de jóvenes y
estudiantes del mundo. Una juventud reunida sin
distinción de edades, ideologías, género, origen étnico
y social, que participó en las variadas y numerosas
actividades del 16º FMJE, y que en los meses previos
durante el proceso preparatorio, interpretando las
necesidades del momento político, lograron estimular una
gran movilización y amplios espacios de debate en
cientos de ciudades y países, uniendo voluntades en
torno a la consigna que nos convocó a Caracas: “¡Por la
Paz y la Solidaridad, luchamos contra el Imperialismo y
la Guerra!”.
Hoy en día, cuatro años después del fructífero 15° FMJE,
en Argelia, las fuerzas imperialistas del mundo, con el
gobierno de Estados Unidos a la cabeza, están en
ofensiva agresiva y rastrera, intentando apartar
indiscriminadamente de su camino todos los obstáculos
que encuentran para consolidar su poder de alcance
global. Este Festival se realizó en un momento histórico
por el que está transitando la humanidad; en un
continente que está asestando decisivas derrotas al
imperialismo; en un país que construye un camino de
esperanzas, enmarcado en la tradición de solidaridad y
lucha del Movimiento de los Festivales, ratificando su
firme posición entre las dos tendencias que se
encuentran en batalla irreconciliable: por un lado el
imperialismo con sus políticas de guerra e
intervencionismo, y por el otro los pueblos que luchan
por sus irrenunciables derechos.
Los sucesos del 11 de septiembre de 2001, han sido
utilizados como pretexto por el Gobierno de Estados
Unidos y sus aliados para lanzar una escalada en su
campaña imperialista de dominio mundial, enmarcada en
una supuesta “guerra contra el terrorismo” y la “lucha
por la libertad” en contra de ficticios “ejes del mal”,
pugnando por imponer sus cánones sociales, económicos,
culturales e ideológicos. Estos sucesos, y sus
consecuencias, han marcado la táctica del imperialismo
durante los pasados cuatro años, aprovechándolos para
profundizar su política expansionista, donde están en
permanente pugna las contradicciones y alianzas entre
los polos imperialistas (Estados Unidos, la Unión
Europea y Japón). Esta agresividad imperialista, en
constante crecimiento, utiliza todas las vías conocidas
para lograr sus objetivos: bloqueos, provocación de
conflictos, amenazas de intervención, intervención
militar, guerras y ocupaciones, contra países y
movimientos; produciendo un incremento en los ataques
contra los derechos y libertades de los pueblos. Con el
propósito de justificar todo esto, el imperialismo
utiliza los medios de difusión, la educación, el arte,
la recreación y otras actividades para desplegar una
sofisticada ofensiva ideológica, a fin de contar con un
soporte teórico y moral para todas las medidas
mencionadas. Resulta sumamente alarmante que esta
ofensiva afecta de muchas formas sobre todo a la
juventud, incluso desde la infancia. El esfuerzo
insolente de identificar la resistencia como una forma
de violencia, y la lucha como una forma de terrorismo es
un fenómeno de larga data, que no confunde a los
pueblos, y que a pesar del continuo uso de la distorsión
de la realidad y de provocaciones excesivas para lograr
ese fin, los movimientos de resistencia crecen y se
fortalecen. Toda esa agresividad no es algo casual, es
el resultado de la imposibilidad del imperialismo para
dar soluciones a las necesidades de la vasta mayoría de
la población de nuestro planeta, y para mantener su
existencia. Su agresividad se desarrolla en variados
aspectos. Desde el punto de vista económico hacen una
reestructuración estratégica de su funcionamiento
(conocida como políticas neoliberales) con el objetivo
de aumentar la explotación y la competencia; a nivel
militar para asegurar el dominio de los mercados y
recursos; desde el punto de vista político, para
garantizar su dominio sobre los pueblos; y desde el
punto de vista ideológico, para prevenir ataques a su
perpetuidad. El imperialismo no es invencible como
pretende hacer ver, por el contrario, su cada vez más
profunda crisis es estructural, y su agresividad no
tiene otra alternativa que no sea la victoria total de
los pueblos.
De esta manera, a pesar de la ofensiva ideológica del
imperialismo, las fuerzas progresistas y amantes de la
paz se fortalecen y renacen con más determinación, los
jóvenes y estudiantes conscientes del mundo conocemos
también nuestro papel histórico, y desde 1947 nos
reunimos en los Festivales Mundiales de la Juventud y
los Estudiantes para ratificar nuestros principios de
lucha, intercambiar experiencias, y establecer bases
referenciales para la articulación de nuestras acciones
regional e internacionalmente, por la liberación de la
humanidad de todo tipo de opresión, discriminación y
dominio imperialista, para que prevalezcan la justicia y
la libertad para todos los pueblos. La organización,
concientización y movilización de jóvenes y estudiantes
del mundo ha ido en aumento. En cada sitio donde el
imperialismo ha intervenido, atacando las libertades y
derechos de los pueblos, ha encontrado digna
resistencia; mientras más se empeña en violar la
independencia, la soberanía y la autodeterminación, más
formas de resistencia encuentran los pueblos para atacar
sus intereses. Por eso, nuestro primer compromiso
siempre ha sido y será con los pueblos, con los y las
jóvenes y los y las estudiantes que hacen parte de él y
que sufren en mayor medida las políticas del
imperialismo.
La resistencia contra el imperialismo y el capitalismo
cada día gana más adeptos ante la evidencia de ser un
sistema inviable, ante su imposibilidad de resolver los
problemas, necesidades e intereses de la juventud y el
estudiantado. Por eso se ha desarrollado una creciente
movilización de las organizaciones locales, nacionales,
regionales e internacionales, progresistas,
antineoliberales y antiimperialistas, y el conjunto de
la juventud contra las maquinarias guerreristas, contra
las invasiones y ocupaciones a Afganistán e Iraq; contra
los planes imperialistas para el reordenamiento del
mundo y tratar de cambiar a su favor el mapa
geopolítico; contra la intervención imperialista en los
asuntos internos de los países; contra las políticas
alienantes e intervencionistas del G-8, OTAN, FMI, BM,
OMC, UE, TLC’s, ALCA; contra las Deudas y el
Militarismo; contra las Bases y planes Militares de
intervención, como el “Plan Colombia” y Guantánamo;
contra el empleo sistemático de la tortura y la
violación impune de los derechos humanos.
En este año, cuando se conmemora el 60 aniversario de
los criminales bombardeos a Hiroshima y Nagasaki, el
imperialismo sigue dando muestras de su naturaleza
agresiva. Pero nos reconforta que, dentro de las grandes
experiencias del Siglo XX, estamos celebrando el mismo
tiempo de la victoria de los pueblos sobre el fascismo y
de la fundación de la Federación Mundial de Juventudes
Democráticas (FMJD), dos acontecimientos, íntimamente
vinculados, que demuestran una voluntad inquebrantable
por la paz y solidaridad, que honran las millones de
vidas que han defendido estos principios, y que marcaron
el inicio de grandes transformaciones sociales, el
proceso de descolonización, y cambios en la correlación
mundial de fuerzas. El recuerdo de la gloriosa victoria
del pueblo del Vietnam sobre el imperialismo, hace tres
décadas, sus posteriores conquistas económico-sociales,
y nuestras luchas y experiencia acumulada nos llenan de
esperanzas y confianza en que hoy como ayer nos
sobrepondremos a las dificultades y los pueblos
lograremos la victoria.
De varias formas y en todo el mundo, la juventud lucha
contra la explotación, los bloqueos, los embargos, las
sanciones, y toda forma de discriminación y
fundamentalismo. Nosotros estamos comprometidos y
luchamos por un mundo de paz, libre de armas nucleares,
por un sistema socio-económico distinto, que tenga al
ser humano como su centro y principal artífice, basado
en la justicia social, la soberanía nacional, la
independencia, la autodeterminación, la democracia, la
seguridad, la cooperación y solidaridad internacional.
Exigimos el respeto y llamamos a la defensa de los
derechos humanos, los derechos de las mujeres, los
derechos sexuales y reproductivos, el desarrollo
sustentable y del medio ambiente. Exigimos que todos
tengamos acceso a un empleo digno, a derechos laborales,
a la educación, la salud, el deporte, la cultura y la
tecnología. Somos optimistas porque hay razones para
serlo, porque defendemos y luchamos por causas justas,
porque hemos logrado avanzar, porque enfrentamos y
superamos las dificultades con la alegría y la rebeldía
que caracteriza a los jóvenes.
El imperialismo pretende imponer una visión unilateral e
interesada sobre los derechos humanos, donde privilegia
los intereses de los grandes empresarios e industriales
y del capital transnacional por encima de los derechos
de los pueblos, donde, por ejemplo, los propios
ciudadanos norteamericanos sufren permanentemente la
represión de un sistema racista, excluyente y alienante,
ante el cual se están rebelando. El más fundamental
derecho de la humanidad es el de la vida y todo lo que
involucra, en especial su derecho a decidir
soberanamente el tipo de sociedad en la que quiere
vivir, y su derecho inalienable a luchar por
construirla. El imperialismo niega estos derechos de
muchas maneras, mediante las estructuras capitalistas
internacionales, distorsionando el papel de la ONU y
cuando ha sido necesario mediante guerras de ocupación,
como en Yugoslavia, Afganistán e Iraq. El imperialismo
quiere construir un nuevo orden totalitario mundial
contra la juventud, las y los trabajadores, y los
pueblos.
Exigimos la eliminación de todas las bases militares
extranjeras, la abolición de todas las armas nucleares,
químicas y biológicas, las pruebas nucleares, la
reducción de los presupuestos armamentistas, los cuales
se han incrementado, especialmente el de Estados Unidos.
La política guerrerista del imperialismo genera males
como los refugiados, quienes por millones tienen que
dejar sus hogares, tierras, trabajos y familias, así
como las políticas económicas de hambre generan los
emigrantes, la mayoría de ellos van a los países de
capitalismo desarrollado de manera ilegal, y son
tratados en condiciones de esclavitud, lo que constituye
una vergüenza para la humanidad.
Constituye una tarea urgente movilizar a las masas
populares en torno a la presión internacional por una
verdadera democratización de la ONU, combatiendo las
intenciones de Estados Unidos y sus aliados por imponer
reformas que consoliden el empleo de este organismo
multilateral como un sustento internacional para
legitimar sus acciones de intervención, cuando debe
cumplir un papel de equilibrio real entre las naciones
del mundo, con igualdad de derechos y deberes, y dándole
poder de decisión vinculante a la Asamblea General.
El imperialismo también genera condiciones precarias en
la educación para la juventud, estimulando la exclusión
y deserción del sistema educativo formal. Actualmente
113 millones de niños y niñas no asisten a la escuela y
130 millones de jóvenes son analfabetos. Contra la
mercantilización, exigimos el total acceso a una
educación pública, gratuita y de calidad.
Los avances científicos y tecnológicos, que deben ser
considerados patrimonio de toda la humanidad, son
retenidos por el capitalismo que restringe sus
aplicaciones. El Internet todavía se encuentra
inaccesible para las grandes mayorías. Por ejemplo, en
África Subsahariana se encuentra el 0,1% de las
conexiones mundiales de Internet, mientras que
constituye el 10% de la población mundial. Exigimos que
los progresos tecnológicos y científicos estén al
servicio de la juventud y de los pueblos, y que no sean
asumidos como otra forma de ganancia. El acceso a
algunos servicios básicos es muy limitado, dos mil
millones de personas alrededor del mundo no tienen
acceso a la electricidad.
El desarrollo de las vías y medios masivos de difusión
no se refleja en un proceso de democratización en el
acceso y producción de la información y de la cultura.
Las compañías transnacionales concentran la mayoría de
los centros de información mundiales, y el contenido de
esta información está sujeto a los intereses de clase de
la ideología dominante, contra los intereses de la
juventud y de los y las estudiantes. En esta batalla
global la contraofensiva de los pueblos no es solamente
por aspectos económicos sino también en el plano
ideológico, que sirve para la alienación y dominación,
especialmente de la juventud, creándole falsas
necesidades y profundizando el individualismo. Por ello
la labor educativa y cultural que hagamos debe
impulsarse por todas las vías a nuestro alcance, donde
en los últimos años hemos avanzado mucho, y cada día
llegamos a más gente.
Hoy en día, capitalismo e imperialismo, en crisis
profunda, están eliminando la mayoría de los derechos
laborales, especialmente de trabajadores y trabajadoras
jóvenes, que sufren además los efectos del desempleo en
mayor medida. Luchamos para el derecho de la juventud a
un trabajo digno. Apoyamos la lucha organizada de los y
las jóvenes trabajadores y trabajadoras en defensa de
los intereses de todo el pueblo, reforzando el
movimiento sindical contra las nuevas formas de
explotación, ante la intención de crear una nueva
generación deshumanizada y sin derechos de ningún tipo.
Los pueblos tenemos el irrenunciable derecho a disponer
de las riquezas y los recursos que posee la tierra,
para, de una manera racional y en equilibrio con el
medio ambiente, emplearlas en beneficio de las
apremiantes necesidades de las tres cuartas partes de la
humanidad. El imperialismo utiliza la guerra, el
estímulo de los conflictos internos y el terrorismo de
Estado como herramientas para apoderarse de las riquezas
de nuestros países. Hoy en día, el 40% de la población
mundial no posee condiciones sanitarias básicas. Más de
un mil millones de personas en el mundo no tienen
fuentes seguras de agua potable, de ellos, cinco
millones, sobre todo niños y niñas, mueren cada año por
enfermedades relacionadas a este problema.
La brecha entre la parte más rica de la población y la
más pobre se incrementa continuamente. Más de un mil
millones de personas en el mundo sobreviven con menos de
un dólar por día. Cada tres segundos y medio muere una
persona de hambre, la gran mayoría de ellas son niños y
niñas.
La dimensión planetaria del capitalismo también causa la
distribución desigual del poder económico del mundo. Los
24 países más ricos perciben el 85% de la riqueza
mundial. La injusta división internacional del trabajo y
las "deudas externas" hacen a los países deudores
dependientes de los países más ricos. La situación de
los llamados "países subdesarrollados" es resultado de
la relación de dominación que los centros capitalistas
ejercen sobre estas naciones. Mantener esta relación de
dependencia es vital para el capitalismo.
La cooperación Sur-Sur es una necesidad estratégica para
nuestros pueblos, que ya ha logrado resultados positivos
contra los intereses monopólicos de las grandes
potencias. Hay que promover todas las formas posibles de
intercambio, comunicación y articulación entre las
organizaciones juveniles y estudiantiles, y los pueblos
en general, para enfrentar juntos el desafío de asumir
un camino de desarrollo adaptado a sus propias
necesidades y objetivos.
Diez millones de jóvenes viven con SIDA, sobre todo en
África y Asia. Cada año aproximadamente tres millones de
personas mueren de malaria. Exigimos el acceso gratuito
y universal a los cuidados médicos para la juventud y
los pueblos, como la única manera para garantizar el
derecho humano a la salud.
Todas estas alarmantes cifras, publicadas en el Informe
sobre la Juventud Mundial 2005, de la ONU, refuerzan aún
más que debemos luchar contra las causas de estos males.
Cada día que adelantemos la destrucción del imperialismo
y la explotación serán vidas que se salvarán.
Debemos hacer énfasis en fortalecer la articulación de
los diferentes sectores sociales, en especial entre los
juveniles, donde la juventud trabajadora, mujeres,
estudiantes, campesinado, indígenas, movimiento popular,
con la visión de su fortalecimiento hacia objetivos
particulares, dentro de una lucha cohesionada con otros
sectores, tengan claro que el avance y progreso
colectivo redundará en beneficio de cada uno, porque las
conquistas nacionales contribuyen a la lucha global
contra el imperialismo. Debemos participar y fortalecer
espacios locales, nacionales, regionales e
internacionales de articulación antineoliberal,
antiglobalización, anticapitalistas o antiimperialistas,
donde puedan vincularse las organizaciones y las grandes
masas desposeídas más directamente afectadas por el
actual orden internacional, con objetivos comunes,
intercambiando experiencias, y ampliando sus niveles de
influencia y alcance social.
Nos solidarizamos con el pueblo y la juventud de Iraq en
su lucha y resistencia contra las fuerzas imperialistas
de ocupación, por lo que demandamos el retiro inmediato
de estas fuerzas y la preservación de la soberanía y
unidad iraquí. Denunciamos la política represiva del
imperialismo y sus agentes en la región, y exigimos la
liberación de todos los presos políticos. Rechazamos las
pretensiones imperialistas por transformar el mapa
geopolítico mediante el “Proyecto para el Gran Medio
Oriente”, con pretextos que utiliza discrecionalmente
seleccionando según sus intereses los países que
considera regidos por dictaduras y que deben convertirse
en “democracias”. Para esto, el gobierno injerencista de
Estados Unidos cuenta con el servil apoyo del gobierno
sionista de Israel, el cual juega un papel de
desestabilización en la región y como su agente de
eliminación indiscriminada contra los movimientos de
resistencia en la región. Nos solidarizamos con el
pueblo y la juventud de Palestina en su lucha por el
derecho a tener un Estado independiente con Jerusalén
como su Capital, su derecho a resistir la ocupación, el
regreso de los refugiados con apego en las Resoluciones
de la ONU, y llamamos a la comunidad internacional para
apoyar la lucha por el desmantelamiento inmediato del
muro del apartheid que Israel está construyendo en
territorio ocupado de Palestina. Expresamos nuestra
solidaridad con la juventud y el pueblo sirio, con su
lucha y el derecho a la resistencia contra la ocupación
israelí, por lo que exigimos su retiro inmediato del
"Golan sirio", y rechazamos las decisiones
extraterritoriales del Congreso de Estados Unidos contra
Siria. Condenamos la interferencia de las fuerzas
imperialistas en asuntos internos libaneses para
provocar inestabilidad en el país y la región, y
apoyamos la lucha de la juventud y el pueblo libanés en
su resistencia por la liberación de las "Granjas
libanesas de Saba" ocupadas por Israel y exigimos su
inmediata retirada. Nos pronunciamos en solidaridad con
el pueblo y la juventud de Marruecos en su lucha por la
liberación de Ceuta y Melilla, ocupadas por España.
Los pueblos y jóvenes de Europa, afectados por la
creciente dominación de la Unión Europea, sufren, en su
quehacer diario, el verdadero carácter imperialista de
esta Institución, la cual afecta también a la juventud
alrededor del mundo. Nos solidarizamos con los pueblos
de los Balcanes que durante años han estado sufriendo
las consecuencias de la guerra y las constantes
intervenciones de la OTAN y la UE; con el pueblo de
Chipre, chipriotas griegos y chipriotas turcos, en la
lucha por su reunificación, y resaltamos la necesidad
urgente de la finalización de la ocupación turca, y
lograr una salida pacífica, viable y efectiva a este
problema, con base en el derecho internacional y las
respectivas resoluciones de la ONU, aceptables para
ambas comunidades; a la lucha del pueblo irlandés por el
retiro del ejército británico, para lograr una Irlanda
independiente y unificada. Asimismo, expresamos nuestra
solidaridad con los partidos, movimientos y militantes
que enfrentan la persecución y las restricciones, sobre
todo en Europa del Este; con los niños, jóvenes y el
pueblo en general de los ex países socialistas, que,
durante los últimos años, han enfrentado una situación
dramática de hambre, miseria, desempleo, analfabetismo,
consumo creciente de estupefacientes, falta de una
atención médica esencial y de los derechos democráticos,
a consecuencia de su retorno al capitalismo. Nos
solidarizamos con los millones de refugiados e
inmigrantes que viven en la fortaleza europea y son
sobreexplotados constantemente y tratados como
delincuentes y utilizados como excusa para imponer
medidas reaccionarias contra los pueblos y la juventud
en general, así como con todos los pueblos y jóvenes del
continente que trabajan y luchan contra el dominio
imperialista y la explotación.
Llamamos a los y las jóvenes del mundo a solidarizarse
con la juventud coreana por la reunificación de su país,
bajo principios de independencia, paz, unidad nacional y
de la Declaración Conjunta Norte-Sur del 15 de junio, y
denunciar la presencia de tropas de Estados Unidos al
sur del paralelo 38, además de su permanente política de
desestabilización de la región. Expresamos nuestra
solidaridad con la juventud y el pueblo de Nepal en su
lucha por la democracia y los derechos humanos. Exigimos
el regreso con respeto y dignidad de todos los
refugiados de Bhután a su país. Ratificamos nuestra
solidaridad con los estudiantes, la juventud y el
movimiento democrático de Myanmar en su lucha por la
democracia, contra la Junta Militar y las acciones
represivas tomadas contra este pueblo. Expresamos
nuestro apoyo al movimiento progresista de Sri Lanka que
lucha en favor de la unidad nacional contra los intentos
imperialistas de división del país y de
desestabilización en la región. Saludamos al pueblo y la
juventud de Vietnam, en su lucha por la independencia
nacional y el socialismo, cuando se conmemora el 60°
aniversario de la constitución de su república soberana,
y expresamos nuestra solidaridad con la lucha por
justicia de las víctimas del Agente Naranja/Dioxina de
Estados Unidos.
La causa principal de los problemas de la juventud en
África han sido las fuerzas imperialistas que se
pretenden mostrar como salvadoras y amantes de este
continente, pero que han sumido a África en continuas
guerras y conflictos internos para la apropiación de los
ricos recursos naturales. Apoyamos la “Nueva Asociación
para el Desarrollo de África” (NEPAD) como una
herramienta y un plan que puede contribuir para promover
la comprensión común, la paz, estabilidad política y el
desarrollo entre las naciones africanas, y resolver
problemas comunes que sus pueblos están enfrentando.
Llamamos a la juventud del mundo para incrementar su
lucha contra el imperialismo y el neo-colonialismo, con
especial énfasis en el respeto a los Estados soberanos y
su potestad para decidir y resolver sobre sus asuntos
internos. Denunciamos la intromisión imperialista en
Zimbabwe, asumiéndolo como país independiente capaz de
solucionar sus problemas internos, y exigimos la
supresión de las sanciones injustificadas impuestas
contra Zimbabwe y su pueblo. Ratificamos nuestra
solidaridad y apoyo al pueblo y la juventud del Sahara
Occidental en su lucha por el derecho a la libertad y a
la autodeterminación del pueblo saharaui, con base en
las resoluciones de la ONU, y llamamos a la liberación
de los presos políticos saharaui. Hemos mirado con gran
preocupación cómo nuestros hermanos y hermanas en la
República Democrática del Congo, Ruanda, Burundi, Costa
de Marfil y Benin han sufrido conflictos internos y
guerras. Denunciamos la dictadura y la monarquía
autocrática en Swazilandia y apoyamos a ese pueblo en su
derecho a elegir el gobierno que él desee darse. Debemos
consolidar los esfuerzos por la paz y los derechos
humanos en Sudán y apoyar el actual proceso de paz.
Debemos continuar apoyando iniciativas para luchar por
suprimir la pobreza y el hambre en África. Subrayamos la
necesidad de proporcionar la ayuda institucional y
política significativa para el logro de la paz y el
desarrollo en el cuerno de África (Somalia, Etiopía y
Eritrea). Felicitamos al pueblo de Angola por sus
esfuerzos de establecer y mantener la paz en su país, y
hacemos un llamado por una contribución activa para la
reconstrucción de Angola. Exigimos enfáticamente la
eliminación total y la cancelación incondicional de la
deuda africana.
En América Latina vuelven a soplar vientos de cambio y
revolución. Se demuestra que sí hay opciones para los
pueblos, que con firmeza de principios, organización
popular, e interpretando los momentos para la ofensiva
se pueden asestar golpes contundentes al imperialismo y
sus lacayos. Lo demuestra la derrota a la pretensión de
Estados Unidos de imponer el Área de Libre Comercio de
las Américas (ALCA), y surge con fuerza una propuesta de
unidad Latinoamérica, el ALBA, basada en la integración
política, económica, social y cultural. Respaldamos
experiencias como la Comunidad Sudamericana de Naciones.
Cuba se mantiene como referente de resistencia y
principios, donde el bloqueo y las agresiones chocan con
un pueblo digno, con el cual cerramos filas las nuevas
generaciones de jóvenes y estudiantes del mundo, los
cuales también exigimos la liberación de los 5 cubanos
injustamente prisioneros del gobierno de Estados Unidos.
Los pueblos de los países que comparten el territorio de
la amazonía y la cordillera andina se rebelan contra la
pobreza y las injusticias; los pueblos indígenas luchan
por su autodeterminación y respeto a su cultura;
Colombia demuestra que no es el nombre de un Plan de
dominación imperialista, sino la representación de una
fundamental línea de combate con la que estamos
comprometidos los jóvenes y estudiantes en la lucha por
la paz; en Centroamérica y el Caribe sufren el
entreguismo de gobiernos corruptos, la aplicación de
políticas neocoloniales e intervenciones militares, como
en Puerto Rico y en Haití; en el Cono Sur el
imperialismo no se resigna al avance de los pueblos, que
están buscando y encontrando sus propios caminos,
basados en la participación protagónica de las masas, a
pesar de algunos gobiernos serviles al imperialismo. Con
todos estos pueblos va la solidaridad y el apoyo de los
jóvenes y pueblos del mundo.
En este contexto nos hemos reunido, alegres y
combativos, manifestando nuestra más firme solidaridad
con la juventud y el pueblo de Venezuela, en especial
con los delegados y voluntarios, con su Revolución
Bolivariana, que nos recibieron con los brazos abiertos,
y donde hemos podido corroborar lo que puede hacer un
pueblo unido cuando decide entregarlo todo por su
convicción de ser libre y avanzar por la senda del
progreso nacional y la firme construcción de la unidad
con sus hermanos de lucha, en el continente y en el
mundo. Cuente Venezuela que los jóvenes y estudiantes de
todos los países estamos prestos para dar un paso al
frente ante cualquier agresión imperialista que pretenda
truncar su camino.
El 16º FMJE rompió el bloqueo y la censura de
información impuesta por el imperialismo, no pudo
impedir que intercambiáramos experiencias, estrecháramos
vínculos, lográramos acuerdos, nos conociéramos mejor,
construyéramos una visión más clara y global de nuestros
problemas, sus causas, y asumiéramos el compromiso
colectivo de poner todo nuestro empeño por eliminarlos,
defendiendo y luchando por los derechos de los
pueblos, la juventud y el estudiantado dondequiera que
estén en juego, incrementando la organización y
movilización del movimiento juvenil y estudiantil,
elevando su conciencia política y social, mediante vías
comunes de acción.
Culminamos un proceso de varios meses en mejores
condiciones para continuar nuestra lucha a través de
nuestras respectivas organizaciones y estructuras
locales, nacionales, regionales e internacionales,
contra nuestros enemigos comunes: el imperialismo, la
explotación y la guerra.
Durante los años por venir, previos al próximo Festival,
nos encontraremos en muchas ocasiones, luchando y
ampliando nuestro alcance, con más fortaleza y
determinación. Esta es la mayor garantía para la
realización exitosa del 17º FMJE y continuar con su
gloriosa historia, en este Siglo que comienza y que debe
ser el Siglo de los pueblos y la juventud, el Siglo de
la victoria de los pueblos sobre el imperialismo.
¡Por la Paz y la Solidaridad, luchamos contra el
imperialismo y la guerra!
Delegados al 16º Festival Mundial de la Juventud y los
Estudiantes.
Caracas, República Bolivariana de Venezuela. 15 de
agosto de 2005
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